Creo al mundo en 6 días y el séptimo descansó. Tampoco le quedó muy bien que digamos pero es lógico tomando en cuenta que empezó en lunes cuando ni las gallinas ponen.
Nos creó a su imagen y semejanza por lo que debe ser una especie de hermoso anciano con barbas blancas. Esto resulta afortunado ya que si hubiera sido peludo y con ocho patas nosotros seríamos una especie de arañas patonas.
Posee además todas las virtudes del universo, aunque irónicamente es tan inseguro que necesita que unas criaturas insignificantes y mediocres lo alaben día y noche.
Dios es amor. Lo cual tampoco le impide castigarnos con mas saña que la de Hítler con los judíos.
Entre sus castigos favoritos están expulsarnos del paraíso por atrevernos a pensar, ahogarnos en un diluvio universal o condenarnos a una eternidad en el infierno sin posibilidad de perdón. “Ahí será el lloro y el crujir de dientes”...suena feo.
También nos dio una vida, la cual debemos frustrar de puro gusto con tal de que nos premie con una vida eterna cuando nos muramos. Claro está que si resulta mentira no disfrutaremos de ésta vida ni de la eterna tampoco.
Para merecerlo, nos dejó una serie de reglas castrantes que no se pueden cumplir. Todo este jueguito le produce un morboso placer que no podemos entender porque son cosas de dios.
A pesar de ser omnipotente y omnipresente, es incapaz de aparecérsenos y decirnos personalmente que diablos quiere de nosotros, lo mas que hace es espiarnos mientras estamos en el baño.
Por los mismo hay que enterarse de sus planes a través de intermediarios que se dicen mensajeros suyos. Lo cuales nunca se ponen de acuerdo entre sí por lo que terminan en guerras santas, dicho sea de paso.
Finalmente muchos se preguntan de qué color es la piel de dios. Yo no, así que no voy a contestar esa pregunta.









