
El otro día me hicieron recordar la canción ochentera de Ricky Luis que decía: “ahí vienen los trajeados, bañados, perfumados, disfrazados de gente decente”...
Todo inició cuando mi amigo “César” que tenía meses de no ver me empezó a mandar mensajes como este:
- te ofrezco importante oportunidad de negocios sin compromiso.
-¿te interesa ganar dinero extra en tu tiempo libre? o,
-¿quieres llegar a viejo sin necesidad de vivir de tus hijos?
Mi intuición masculina me indicó que algo trataba de venderme, pero cortésmente tuve que responderle lo obvio: -claro que si, ¿de qué se trata?, con la esperanza de que me dijera y olvidar felizmente el asunto lo antes posible.
Pero para mi sorpresa acto seguido me llamó para invitarme a una breve plática en el salón Blanco y Negro a las 8 p.m. esa misma noche.
-no faltes, tu sabes que soy una persona con credibilidad moral y si no supiera que te va a convenir no te estaría invitando, me dijo. Así que decidí ir para que dejara de molestarme porque conozco como es de insistente.
Aquí fue donde hicieron su aparición los trajeados.
Al llegar al salón un grupo de ellos muy cortésmente me recibió y una trajeada me acompañó a mi lugar para sentarme, anotando mi nombre y el de la persona que me había invitado.
Cuando se juntó un grupo como de 50 personas llegó la Licenciada en Teología fulanita de tal, también trajeada, quien empezó felicitándonos por la maravillosa oportunidad que nos estábamos dando en la vida...de hecho mencionó la palabra oportunidad 4 veces en 30 segundos.
Después de toda una perorata de que hay ofrecer lo que interesa a la generación de posguerra y que lo mismo dudaron de las franquicias en su momento, dijo que según los expertos (quizá los mismos que vaticinaron el fin del mundo en el año 2000) el futuro son las redes de mercado.
La señora, quien nunca dejó de sonreír para que viéramos que era feliz, nos empezó a hablar de oportunidad, expertos y libertad laboral, mientras escribía en un pintarrón cifras de utilidades que brincaban al 500% tan solo por evitar intermediarios.
De eso se trataba todo aquello y la famosa red de mercado viene siendo una cadena de personas a las que tu les vendes (perdón distribuyes) un producto y te quedas con una comisión por todo lo que ellas vendan.
Se trataba de la magnífica oportunidad de distribuir su producto que nos brindaba la empresa “4Life” que descubrió el factor de transferencia, este descubrimiento exclusivo de ellos nivela nuestro sistema inmunológico para que no nos enferme ni el sida según dijo, y su producto estrella es el “Transfer Factor Plus” que ha causado revuelo mundial.
Hasta les dedicaron la portada de la revista de arriba para que no nos quedaran dudas.
Todo muy bonito y sin invertir nada excepto adquirir un producto para ti por solo $1,000 pesos y ya con eso empezabas a ganar puntos, de ahí podías ampliar la distribución a familiares y amigos y por cada persona que involucraras ganarías mas puntos y te llevarías un porcentaje de sus ventas.
- De esta manera te puedes jubilar en 3 años dijo, y que además jubilar viene de júbilo. Lo que no entiendo es como ella tiene 5 años vendiendo el producto, según dijo también.
Cada vez que la Licenciada en Teología (que no veo como armoniza tantos intereses terrenales con los divinos) terminaba de decir algo revelador, la bola de trajeados que había alrededor aplaudía ante tales revelaciones.
Cuando por fin terminó la plática con los vivas y aplausos de los trajeados, nos invitaron a pasar a un salón contiguo.
-¿qué hay ahí? le pregunté a una de las trajeadas, quien con un cortés ademán nos indicaba el camino al otro salón.
- chicas en bikini, me dijo y ambos reímos por la broma.
Hábilmente cambié mi curso hacia la puerta de salida sin mirar atrás y esperando nunca más volver. Lo malo es que mi amigo me sigue llamando pero ahora ya no pienso contestar sus llamadas.
A lo mejor perdí una amistad y una gran oportunidad de negocios pero me libré de los trajeados y su producto maravilloso para siempre.