Debido al mal uso de la palabra
"antro" que mencionaba en otro post, el día que te invitan a uno ya no estás muy seguro de a donde rayos te llevan por lo que les recomiendo que mejor pregunten a tiempo.
Así me ocurrió el viernes pasado cuando acompañé a mi amigo "Beto" que me invitaba a un antro a tomarnos unas frías por lo que optimistamente supuse que se trataba de un bar cualquiera.
Lamentablemente resultó ser precisamente un antro: "El Jibarito."
Su ubicación empezó a hacerme sospechar mientras conducía para allá (nótese que tengo carro) debido a que se encuentra en plena zona de tolerancia y en el corredor motelero de la ciudad, la avenida Ruíz Cortínez por la Plaza de Toros, que dicho sea de paso nunca tiene corridas de toros (afortunadamente además).
Pero como él invitaba no tuve mas remedio que apechugar, total que ya estábamos ahí y además era viernes, el día en que inicia mi período de recuperación físico y mental...y si tuviera espíritu hasta espiritual.
Resulta que en su época de universitario mi amigo iba mucho a este sitio (ante su falta de recursos como estudiante) por lo que le traía nostálgicos recuerdos e innumerables anécdotas que deseaba compartir conmigo ( más aún tomando en cuenta que estudió en 7 años una carrera de 5).
Así las cosas se pasó media noche platicándome sus borracheras en ese lugar, incluyendo el memorable día en que se falseó el tobillo en la entrada y llegó de brinquitos a su casa o el de la suripanta que resultó travesti.
Mientras el platicaba yo asentía de cuando en cuando con la cabeza para demostrarle interés mientras mi mente divagaba observando el lugar.
Ningún elemento digno de un antro podía faltar: un policía bailando de cachetito con una gorda, un galán etílico agarrando a la mesera por la cintura cada vez que le pedía cheves, un grupo de preparatorianos que se fueron de pinta, una suripanta de a 100 pesos visitando las mesas, la rocola con raeggetón a todo lo que daba y el baño sin agua.
Aunque en la entrada había un letrero que decía "no se permite la entrada a uniformados, menores de edad y enfermos mentales" me imagino que si lo cumplen se quedan sin clientela, dicho sea de paso.
De cuando en cuando también abría yo la boca para emitir algún comentario trillado como "que bárbaro", "si pues" y "ajá" o simplemente reía un poco cuando mi amigo lo hacía suponiendo que decía algo chistoso porque con el escándalo de la rocola era más lo que adivinaba que lo que realmente escuchaba.
Fuera de eso solo los "cartones" bien fríos hicieron que mi estancia en ese mugroso antro resultara más agradable. Aunque en el fondo fue muy didáctico.
Yo siempre he dicho que no hay salidas malas lo único malo es no salir, por eso amo los viernes ¿y tu que día de la semana amas?